viernes, 28 de septiembre de 2018


Familia

Mírame!

Tú y yo no somos amigos.
Tú y yo somos familia.

¿Quieres saber hasta dónde alcanza eso?

Que a ti te defenderé con todo y
contra todo.



Ella sabe que éste es para ella

Y para mí es suficiente.

Lo que sentí estando contigo.
Nadie me hizo sentirme así antes.
Tú lo conseguiste.

Tú me despertaste.
Yo estaba dormido.
Encontré un lugar en el que esconderme y me quede allí.
Fuiste tú la que me cogió y tiró de mí para fuera.
La que me sacó.
Y siento que ahora todo empieza. 

Es por eso que yo te voy a querer siempre.



Dejad de mentir

No alimentéis más eso.
No hace bien a nadie.

El dolor es imprescindible.
Lo necesitan,
lo necesitarán.

Ayuda si sabes escucharlo.

Cuando aprendas que no eres tú contra él
sino tú con él. Que está de tu lado.
Cuando no quieras silenciarlo sino que lo dejes hablar 
y lo escuches,
él te lo dirá.

Te ayudará a descubrirlo.



Nombres

Sólo es un nombre.
El que te pusieron.
De aquí a que desaparezcas, podrán colgarte cientos de ellos.

Pero, hay algo de lo que debes estar seguro.
Ninguno de ellos se acercará ni de lejos a lo que eres de verdad.



Algo que todo padre debería decirle a su hijo


No te preocupes.
Ellos se sienten como tú.

Muy pocos lo saben.
Quiénes son.
A dónde van.

Así que, deshazte de toda esa presión.
Quién eres,
lo que puedes hacer,
lo que harás,
no tiene nada que ver con ellos.
No dependerá de si les gustas o no.

No tienes que demostrar nada.

Tan sólo elegir.
Y tienes todo el tiempo por delante.
Pero, cuando lo hagas, no tengas miedo.
No tengas todo el que yo tuve.
Sé mejor que yo.

Hagas lo que hagas,
elijas lo que elijas,
yo te escogeré a ti.

Ya sé que pensabas lo mismo que yo.
Pero, cuánto me hubiese gustado oírte decírmelo!


lunes, 20 de agosto de 2018


No llores

Cuando vuelvas a leerlos.

No los escribí para hacerte llorar.

Lo hice para tocarte cuando no me atrevía.
Cuando no sabía cómo decírtelo. 

Los escribí para estar contigo.


sábado, 5 de mayo de 2018


Entiendo por qué lo hacen

Subirse allí arriba.

Dejar de ser una persona.
Tan sólo un trozo de carne.
De puro nervio.

Y una única idea dentro.
Que retumba desde el abismo.
Relampagueando en la oscuridad.
Cuanto queda.

Machacar antes de ser machacado.



No te sientas tan solo

Sal a darte una vuelta con ellos.
Tus hermanos.

Mismos complejos.
Mismas desilusiones.
Misma miseria.
Desventajas a partes iguales.

Con independencia de los que sí lo consigan,
estamos juntos en esto.

Es un error muy común.
Pensar que tu dolor es genuino.
Que nadie lo entiende ni lo siente como tú.
Quítate eso de la cabeza.

Ni tú les debes nada 
ni ellos te deben nada a ti.

Sólo muévete con ellos y empieza de cero.


viernes, 4 de mayo de 2018


¿Qué demonios quieren?

Si las amamos con todo.
Si las daríamos todo cuanto está a nuestro alcance.

Supongo que sólo quieren ser de ellas.
Antes que tuyas o mías.

¿Y quién puede culparlas, colega?



Quisiera

que Tennessee siguiera en ello.

Pero, son los otros quienes persisten.

Hace poco,
leí a una periodista que escribía que
lo malo de Nabokov era que lo hacía tan bien que
conseguía que olvidáramos por un momento 
que estaba mal 
violar niñas de 14 años.

No le di importancia.
Lo mismo dijeron de El último tango en París.

Es lo que pasa cuando se le da algo así a esa clase de moralistas.

Siempre, vieron fantasías perversas donde sólo había dolor.



De complejos y miedos

Que el miedo a perderlo,
no te impida conservarlo.

Ponlos de rodillas y
a bailar.



Te faltan cojones

No queda nadie aquí.
A quien impresionar.
¿Qué quieres demostrar?
A ellos o a ti.
No van a estar.

Así que, hazlo solo.
Disfruta haciéndolo.
Y rodéate de aquellos para los que es incondicional.
Los que, hagas lo que hagas,
nunca dejarán.
Aprende a diferenciarlos.

Siempre, lo supiste.
Cuando escuchabas aquello de...
Tienes que llegar a ser el mejor en lo que hagas.

La verdad es que el mejor sólo lo hace.
Deja a los necios la competición por demostrar nada.

Y cuando te digan que te faltan cojones,
no respondas.
Sólo piensa:
"¿Cojones?
Cojones es encontrarlo.
Y pasarse los próximos 40 o 50 años haciéndolo.
Sin pedir nada a cambio".



Fueron ellas

las que me enseñaron.

Recuerdo haberla observado durante horas.
Mirando sus novelas.
Y escucharla decirlo tantas veces.
"Cada uno quiere a quien quiere y
es inútil empeñarse en lo contrario".

Pero, no ha sido igual 
escucharlo de pequeño 
que sentirlo dentro.

Me lo enseñó otra chica.
Que no es amor esa dependencia.
Que no puedes pretender que lo sienta y lo haga como tú quieres.
Si lo haces, sólo exigirás y se lo reprocharás.
No. 
No es forma de querer.

¿Cuál es la forma de hacerlo?
No tener miedo.
Simplemente, sentirlo y darlo.
Y si entiendes que la otra persona no lo da...
Porque no puede o, sencillamente, no quiere.
Porque no siempre se da 
a una misma intensidad 
y a un mismo tiempo.
Es muy extraño verlo.

Entonces, suéltala.
Déjala ir.

Y lo más importante.
Hazlo sin rencor.
Pues rencor y odio no son amigos.
Sólo quieren que lo sientas a la manera que ellos sienten.
Arrastrarte.
Que les hagas caso.

Combátelos con agradecimiento.
Por haberlo sentido y tenido durante ese tiempo.

Ya lo sé.
No es nada fácil.
No seas muy duro contigo.
Te equivocarás muchas veces. 
Has leído y escuchado tantos como yo.
Algunos de ellos son los míos.
También, yo lo he hecho así, chico.



Ojalá

Tendría unos 6 años.
No nos dejaban ir al lavabo y
alguno no pudo aguantar más.

Empezó a oler.
Nos hicieron formar en hilera.

Recuerdo esa sensación.
El pánico recorriéndome.
Me imagino que como mis compis.
Allí, en la fila.

Sólo quería decirte que
también recuerdo tu cara, maldita zorra.
Y que ojalá estuvieses aquí.
Ojalá te atrevieses a intentarlo ahora.

Porque si ahora me bajases los pantalones,
la que estaría asustada serías tú.
No yo.


domingo, 22 de abril de 2018


Ese chico que sólo piensa en sexo

Dime...
Si no vas a dejar que sea ella la que frote las cuerdas,
la que lo haga,
quien llegue hasta dentro de ti y
te vea tal y como eres.

Si no vas a ser capaz de dejar que ocurra.
De dejarla hacer a ella.
Entregarte allí.
Ofrecer desnuda 
tu parte más débil 
y confiar.

Si ella ni siquiera va a estar allí 
detrás de todos esos gemidos y gritos, 
dime para qué.

¿Para qué abrirle las piernas entonces?



¿Qué estás mirando?

Acabamos de salir 
cuando nos los encontramos.
Y me lo dicen.

No vayas, David.

Tranquila.
Sólo quiero ver si los perritos muerden o sólo ladran.



Una cosa que muchos deberían plantearse

Ya sé que lo has pasado mal.
Que has sufrido.
Que te han hecho daño.

Pero, no tienes porqué hacérselo tú a otros.
No tiene que repetirse.
Ser siempre igual. 



Poesía

No sé lo que es.

Yo no leo.
No escribo.
Ni siquiera me interesa.

Mejor, deberías preguntar a otro.



¿Qué son?

Ahora, no son nada.
Pero, lo eran todo.

Mi vieja amiga.
La que se tragaba toda mi frustración,
mi resentimiento,
mi apatía y
mi aburrimiento.

O era al revés.
Ellos se quedaban y
yo me colaba por el agujero.

Sólo sentarse a la oscuridad y
dejar que el haz de luz me tocase.



¿A ti también te pasa?

Claro que sí, colega.
Te entiendo perfectamente.

A veces, me sigue pasando.

Pero, te llegará un momento
en el que no te valdrá sólo con eso.
Tendrás que hacerlo por ti mismo.
Ponerte a ello.

Cuando pase,
sólo espero que ellas sigan ahí.
Que no dejen de hacerlo por ti. 
Que, por lo menos, nunca pierdas eso.



Espectros

Joder, la misma mirada triste desde pequeño.



Para esa chica de la falda tableada

Nunca te lo dije.

Pero, me encantaba cuando me sonreías 

y

me tocabas el pelo.



El final es el principio

No.
El final es el final.

Y menos mal.



Por enésima vez

Vuelve a preguntarme por él.

Es no dar crédito ni atención.
Valor e importancia.
No necesitarlos.

Sólo hacerlo.
Darlo todo
y no esperar nada a cambio.



¡Que tengas suerte!

No lo creo.

Lo haré a mi modo.
Una y otra vez.
Con todo mi corazón.

Y no la necesitaré.
Vendrá solo.


viernes, 20 de abril de 2018


Macarrones gratinados

Así, lo escribió la crítica especializada del momento.
Más tarde, lo llamarían expresionismo abstracto.

Y recuerdo cuando lo entrevistaron.
Para la revista "LIFE".
Tras unas cuantas, le preguntaron:
¿Cómo sabe cuando ha terminado de pintar un cuadro?

Él respondió con otra.
¿Cómo sabe cuando ha terminado de hacer el amor?

Y esa sonrisita coloradota de aquella periodista.
Fue lo mejor.



Vienen a verme

Dicen que la miseria busca compañía.
Entonces, me da por pensar 
en esa pareja tan bien avenida.

Le pide que se adelante. 
Que, en seguida, irá ella.
Él obedece.

Le miro de reojo sin decir nada.
Porque sé que ella está a punto de llegar.
Cuando entre,
verá en mis ojos cuáles son mis intenciones.
Que quiero follármela.
Y así, sucede.

Me follo a Doña Muerte y
el Miedo sale del cuarto.
Porque no quiere escucharla gemir 
ni quedarse a mirar lo que yo le hago.

Tú, sólo prueba.
Fóllate a la Muerte y el Miedo saldrá de allí.

Ya verás qué carcajadas.



Si...

en verdad, 
existes,
como me intentaron convencer tantas veces;
O si sólo eres otra mentira 
como creí ver en sus ojos cuando les preguntaba por qué...

Es lo mismo.

Me dijeron que tenías tus razones pero no las compartías.

Bien.
Pues, yo te digo que nunca te sentí cerca.
Que no las pasaste aquí conmigo.
Que no las pateaste conmigo.
Como yo.
Perdido.

No podrás recriminarme nada.
Pues, tú no eliges.
Sólo miras.
Dime, entonces, cómo lo habrías hecho mejor que yo.

Si, de verdad, 
existes,
yo te digo
¡Qué fácil es juzgar desde allí arriba!



Un apunte sobre el éxito

Hoy, me han firmado mi segunda carta de rechazo.
Primero, fue Visor y
ahora la Penguin.

Y puede que pienses que estoy mal de la cabeza. 
Pero, me ha gustado.
He pensado...
Lo estás haciendo bien, chico.
Vas cumpliendo pronósticos.

Así es.
No cometas ese error.
Nunca des importancia a eso.

Así, cuando te llegue,
no te defraudará.
No sentirás que todo se viene abajo y
que ya no encuentras ganas 
ni razones 
para seguir haciéndolo.

Cuando te des cuenta de que lo que quieres
no tiene nada que ver con ellos.
Que lo único que vale,
lo que tú tienes,
ya estaba antes.


domingo, 15 de abril de 2018


Mis recuerdos para ese embustero

que dice que el dolor no hace daño

mientras le tiembla todo el cuerpo.



Desde el cabecero de mi cama

Salto a tierras extrañas.

Y me acerco al borde.

Para ver cómo asciende.


viernes, 13 de abril de 2018


Música

Lo hago desde siempre.
No recuerdo ni cuándo empecé.

Abro y escucho.

Cuando ya no me quedan ganas,
cuando pienso que ya no puedo,
que se ha acabado para mí,

ella viene y
vuelve a hacerlo conmigo.

Sólo es música.
Ni más ni menos.

Y es maravillosa.



Soy más fuerte que tú

Eso dijiste.

Bien.
Tendrás oportunidad de demostrarlo.
Cuando me aleje.

Si decías la verdad.
Si es que te importaba.



Algo que ya sabrás

¿Cuántos fantasmas merodean, chico?
¿No dejan dormir?
Seguirán por un tiempo.

Se lo habrás escuchado a muchos.
Esos mismos que lo escucharon de otros antes.
Repetido y repetido hasta la saciedad.

Pero, en este caso,
es cierto.

Nadie va a venir a salvarte.
Sólo puedes hacerlo tú.
Está dentro.

¡Cúrate!



Éste, sí

Éste, sí es el nuestro.
Nuestro poeta.
El que lo hace por nosotros.

No.
Jura que no quiere serlo.
No quiere pasearse por allí.
En las alfombras rojas y
las luces violetas.

Prefiere quedarse aquí.
Mirando a esos dos adolescentes.
Como se comen con los ojos y las manos.

Se siente increíble
siendo un completo desconocido.



1ª lección

Lo tuyo no es sarcasmo.
Tú lo que eres es gilipollas, David.

Conviene recordarlo de vez en cuando.

Ya que los que te quieren,
no te lo dirán.
Y, a los otros,
no vas a escucharlos.



Historia

Míralos de nuevo.

Peleando,
muriendo por nada.



Sincera

Me dijo: 
"la tuya es sincera".

No era cierto.
Pero, me quedé a escucharla.
A calmar mi vanidad.

Es el mejor halago que nunca me harán.



Estaré contigo

Estuve muy deprimida.
Todo iba mal.
No tenía fuerzas.
Así que, me mediqué.
Las pastillas me ayudaron.

Vale.
No estuve entonces.
Pero,
prométeme una cosa.

Si vuelve,
me llamarás para contármelo.

No lo harás sola.
Yo me quedaré contigo hasta que se pase.
Hasta que se vaya de allí.



Campo de batalla

Joder,
contigo es una guerra constante.

Creo que tienes razón.
Ha sido así desde el principio.

Ahora, se están reagrupando.
Está a punto de volver a pasar.

Sólo queda saber cuándo y dónde.
Cuál será el próximo.



El sol de los esclavos

Estaban peleándose.

Ella empezaba a cabrearse de verdad.
El calor le subía y
las mejillas le ardían rojas.
Los ojos le lloraban.

Entonces, él alcanzó una botella rajada.
La sangre salió.

¿Ves?
Es el sol de los esclavos.

Se echó para atrás espantada.
Estás pirado, le gritó.

Sí.
Como una puta regadera.

Ven aquí que te limpie.



Vizcaya

O ratas de la margen izquierda.
Como preferían llamarse ellos.

Los vi en un par de entrevistas.
Prácticamente, no sabían ni hablar.

Pero, cuando se trataba de vomitarlo,
de escupirlo fuera,
de gritarlo,
había muy pocos 
como ellos.


miércoles, 11 de abril de 2018


Unas palabras para ti

Puede que estés algo enfadado.
Que te haya decepcionado.
Y quieras poner un poco de distancia.

Pero, tú estuviste aquí cuando me aparté de todos. 
Y te esforzaste.
Todas aquellas tardes.
Lo que me enseñaste.
Cuanto hablamos.
Por llevártelo lejos.
Hacerme olvidar un rato.

Y eso, 
no lo voy a olvidar nunca, colega.



¿Te duele?

Pues, sal afuera y
sonríe.



Tiempo

Lo mejor es dejarle hacer.
Dejar que lo haga conmigo.
Contigo.
Con nosotros.

Pero, no dejo de preguntarme...
Si, dentro de 10 años,
un día aleatorio...

Si, esa noche, volverás a soñar conmigo.



A la noche

¿A dónde vas ahora?
Con tu colgante plateado.

A sonarle los mocos al niño llorica o
a sonreír al amante confiado.



Pantomima

Algunos dicen que
la precaución es amiga de la razón y
una sabia consejera.
Pero, me parece una broma de mal gusto.

Una farsa.

Cuando tienes miedo,
acabas haciéndote más daño.

Mantienes lejos lo que podría llegar.
No te dejas llevar.
No sucede.

Miedo a sufrir, a perderlo, a que se acabe.
No es una opción.
Al menos, para mí.

Si estás roto, triste, enfadado, cansado y asustado...

Nada bueno saldrá de ahí.
No vendrá por ti.



Los que lo buscan

Lo importante es ser diferente, me dijo.

No.
Los que se esfuerzan en ser diferentes
no lo son en absoluto.
Son iguales.

Es mucho más fácil que todo eso.
No se trata de ser diferente.

Sólo de ser.


martes, 10 de abril de 2018


Persistente

¡Qué fácil te cabreas, chico!
Hablas de desterrar miedo.
Aún, lo tienes.
Puedo olerlo.

Sólo me pasa con ella.

Ya...
Pues, deberías aprender a contar hasta diez.
No serás tú quien hable y sienta sino el otro.
A entender, de una vez, que no importa cuántas veces te rompas.
Volverá a recomponerse.
Se curará.

Ya lo sé.
No te culpo.
Es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo.



Intangible

La belleza intangible de las cosas.

Creo que Bécquer y otros tantos más tienen la culpa.
O la forma en que nos hablaban de ellos en el colegio.
Nos hicieron creer que teníamos que escribir
como si cagásemos rosas escuchando sinfonías.

Menos mal, que vinieron los otros.
Lo que cantaba ese judío de nariz chata y pelo fosco.
En seguida, supe que decía la verdad.

Pronto, llegará la libertad.
Vendrá soplando a través de las tumbas.


lunes, 9 de abril de 2018


Fueron inteligentes

Ambos sólo filmaron mujeres.
Vieron rápido que allí estaba todo.

Bueno...
Entre medias, 
Uno filmó las estaciones y
el otro aquellas habitaciones de mala muerte.



El adicto no se ha ido todavía

Creo que es lo que más echo de menos de ellas.

No, verlas.
Sino las horas previas.

Sosteniéndolas en las manos.
Imaginándome lo que iba a encontrar
cuando cerrase la puerta y
echase la persiana.

Y lo que pasaba después con algunas.
Semanas enteras dando vueltas en mi cabeza.

Vivir allí encerrado con ellas sin preocuparme por nada de fuera.
Desvanecido.
¡La mar de feliz, joder!



Es por cómo escribes

Por cómo escribes, lo parece.
Yo te conozco, David.
Pero, ellos no.

Y a mí,
¿Qué más me da lo que piensen ellos?
Sólo me importa lo que pienses tú.



De otro planeta

No es por presumir.

Pero, 
lo que vosotros escribís en un año;
yo lo escribo en un mes.



Señorita Confusión

vuelve a regalarme los oídos.
Dame una sola razón para dejarlo.

Y mientras...
Tú, cuervo frenético, pica mis ojos y mis manos.
Haz que ocurra de nuevo.

Sois el uno para el otro.
¡Vaya pareja de hijos de puta que estáis hechos!

  

domingo, 8 de abril de 2018


Ensoñación

Despierto de madrugada.
A las teclas.
Tiempo de empezar.
De brillar.

Las nubes se abren allí arriba.
Las miro a través de la ventana.
Mientras, los espectros dan vueltas en
el carrusel del salón
y mi sábana se calienta.



Otra forma

Arrepentirse no sirve de nada.
Sólo cuenta lo que haces.

Así que, no pienses demasiado lo que pudo haber sido.
No te quedes allí.
Porque lo que hay es lo que es.
Y sólo importa lo que vas a hacer.

Sigue este consejo y
llegarás en 
mejor estado 
que los otros.



A quienes piensan

que tiene algo que ver con la raza y la genética.
Con el destino y la mística.

Os reto a que lo hagáis.
Dar un paso al frente.
Saltad por la ventana.

Decidme qué tiene de especial entonces
lo que se esparce por el pavimento.
De qué valen vuestros ancestros 
si están hechos de lo mismo que todo.

¿Qué os hace mejores?



Expresiones indeseables

Hay expresiones indeseables.

Ganarse la vida es una de ellas.
De algo hay que comer es otra.
¡Que tengas suerte!, la tercera.

Éxito y fortuna.
Ser el mejor en aquello que hagas.
Palabras que suenan a gloria.
La tiranía del mundo arrastrándose desde los tiempos remotos.
Enseñada de padres a hijos.

Ésas que te ponen de rodillas.
Que esclavizan a los que se las creen y
confían en ellas.

A las que conviene prestarles el menor caso posible.


sábado, 7 de abril de 2018


No hay nada de malo

en echar de menos.

Demuestra que te importó.
Que lo sentiste.
Que estuviste.

Que estarás.
Que volverás a sentirlo.



¿Es eso lo que ves cuando me miras?

Un niño de barrio bien al que le han regalado todo.
Que, aunque quiera, nunca podrá entenderlo.
Aunque lo que más quiere, es que tú se lo des.
¿Es eso todo?

Que porque los tuvo a ellos y
le compraron montones de juguetes,
nunca se sintió solo cuando lo miraban.
Cuando hablaba con ellos.
Que porque no se crió con agujas y navajas,
nunca sintió miedo.
Aquel niño que se frotaba, compulsivamente, el pelo.
Preocupado por lo que pensaban de él,
porque lo señalasen con el dedo.
Por tener que hacerlo como ellos querían,
por ser lo que ellos creían.
Cuando yo no lo era.
Sin el coraje para decírselo a la cara.

No.
Yo sólo quería compartirlos contigo.
Que tú me confiases los tuyos.
Pero, ni siquiera me preguntaste.
Sólo querías quedar por encima.

He vuelto a hacer eso que tanto te jode.
A llevarte la contraria.
Y tú te has defendido con todo.
Me has tirado toda la mierda encima.
No me lo has dado; me lo has recriminado.
Y lo reconozco.
Me ha picado mucho.

Empiezo a entender por qué lo haces así.
Por qué lo dices.
Por qué te jode tanto.
Me pregunto si es por creerte por debajo.
Porque piense que eres tonta.
Por esa falta de autoestima.
Esa necesidad de demostrar nada.
Igual que hago yo con mi arrogancia.
No has entendido que la mayoría de mis golpes son para mí.
Que los necesito.
Que, todavía, no estoy listo. 
Cada uno lo hace a su modo.

Ahora, eres tú la que está cabreada.
Supongo que porque me equivoco de nuevo.
Bien...
Dime lo equivocado que estoy entonces.

Te dije que te escucharía y
no he cambiado de idea.


¿En serio, David?

Joder, ya verás si es en serio.

¿Qué demonios esperabas?
Que me quedase a oírte reír.

No.
Me hago mayor para eso.



Deberías estar agradecido

por no haber nacido en África y estar muriéndote de hambre.
Ellos sí que lo tienen jodido.

Vete a tomar por culo con esa mierda.
Antes de decir esas gilipolleces, uno debería mirarse a si mismo.
Otra clase de supervivencia.

¿Qué me dices de ti?
Sé sincera.

¿Eres feliz?
¿Estás satisfecha con comer todos los días?



¿Quién quiere premios?

Ellos no van a calmarlo.
No pueden.

Sólo, lo harás tú.
Cuando suceda.
Cuando te acerques.

No van a estar allí.
Cuando te despiertes y vuelvas a sentirte así.
Cuando te reclame otra vez.
Cuando necesites hacerlo.

Así que, no esperes nada.
No les des ningún crédito
ni los eches en falta.

Sólo, hazlo.
Sin más.



Ahora, sé algo más

Era uno de los pocos que me gustaban.
La cantidad de ellas que había visto...

Recuerdo, aquella vez,
que empezó a enumerarlas en clase y 
a echarnos en cara que no habíamos visto ninguna.
¿Qué habéis estado haciendo?
Estáis perdiendo el tiempo, nos decía.

Bien...
Ahora, ya las he visto.
Y sé algo más.
Estoy seguro de que,
si pudiera volver allí,
no me quedaría callado.

Le preguntaría cuánto tiempo iba a durar aquello.
Dónde quería llegar.
No me diga que las vio para poder presumir delante de sus alumnos.

Si lo que quieres es admiración y respeto,
consigue que, al menos, uno sólo de ellos quiera verlas.
Que sepa que están ahí.
Que pueden hacer lo mismo por él/ella 
que lo que hicieron por mí y 
lo que sospecho que hicieron por ti.



Una cuestión gastronómica

De lo que se come, se cría.
Me dicen a menudo.

¿Sí?
Pues, en mi tierra,
comemos vísceras.
Es nuestra especialidad.
Nos encantan.

¿Qué os dice eso de nosotros?



Centenario

Es muy curioso.
Hace tan sólo una semana, 
estuve pensando en él.
En sus películas.

Ayer, pasé por delante de la Filmoteca y lo vi de repente. 
La habían elegido a ella.

Me llevé uno a casa y
estuve mirándola un buen rato.

En verano.
Sobre las rocas.
El viento golpeándole el pelo.
Y el jersey caído, desabrochado.
Dejando sus hombros al descubierto.
Desnudos a mi vista.

Agarré un lápiz y empecé a escribir en ellos.



Urco

Mi madre me contó que,
cuando mi hermana era un bebé y
ellos se asomaban a verla,
él siempre andaba cerca.

Y cuando se iban,
se levantaba sobre sus dos patas y
metía el hocico en el cochecito.
Para asegurarse de que seguía allí.
De que no se la habían llevado.
Que todo estaba bien.

Estaba muy viejo.
Lo sacrificaron cuando yo era un recién nacido.
No tuvo oportunidad de hacerlo conmigo.

Pero, hubiese dado mis dos muñecas por eso.
Por tenerlo aquí a mi lado.
No os hacéis una idea de cuánto lo necesité.
Cuando vinieron a llevarme a mí.


sábado, 24 de marzo de 2018


Asociativa 

Sólo un momento.
Es lo que dura.

Mi madre me sirve un trozo de carne
y una sonrisa.

Y yo se la devuelvo
mientras
pienso en un baile entre esqueletos.



No es tan especial

Lo tuyo no es la Rosetta, chico.
No piensas en los que hubo antes,
los que hay ahora y 
los que vendrán.

Aún así, no lo pierdas.



Revisionismo

No sé...
Nunca me ha interesado.
De hecho, 
inconscientemente, 
siempre 
voy a la contra.

No lo hice en las pasadas.
Ni estoy tentado de hacerlo en las que vienen.

Mi colega me mira sarcástico.

Ahora bien, me parece genial que ellos sí lo hagan.
Comprendo que lo consideren insolidario e irresponsable.
Al fin y al cabo, ha de haber quien dé las órdenes.

Es necesario si aspiramos a cambiar el mundo.
Dar a luz a líderes y obedecer.

¿No?


viernes, 23 de marzo de 2018


Soy realista

Otro que me viene con lo mismo.
Yo lo que soy es realista.

No.
Tú lo que tienes es miedo.

Y te diré algo más.
El mundo es vuestro.
Vosotros ponéis las reglas.

Pero, el instante les pertenece a los otros.
Los que no lo están.
Los que saltan sin pensarlo y se estrellan de nuevo contra el suelo.

Porque saben de sobra que se levantarán para volver a hacerlo.
Y será aún mejor que antes.



La soledad

Se recuesta a tu lado.

Dentro de ti.

Una invitada indeseada.

Suplica y suplica.

Ser compartida.

Se queda contigo.
Esa hija de puta.
Te congela el cuerpo y te nubla los pensamientos.
Te hace compañía hasta hacerte creer que tú eres ella.
Como si le debieses algo.

Hay días que se hace muy difícil echarla fuera.



Es el colmo

Que me digas que me creo superior.

Que si no lo estuviera, pensaría que eres tonta.

Y luego,
no paras de decirme cómo me siento
y
cómo me sentiré.
Lo que pensaré y lo que haré.
Lo que pasará.
Porque es tu experiencia y sabes más.

¿Quién es el que trata de tonto al otro aquí?



Fe

Concédete... 

la tristeza.
La derrota.
El pesimismo de este momento.

Porque resurgirás más fuerte.



A la crítica constructiva

¿Y qué sabrás tú de los míos?

Si no estabas allí.
Cuando me retorcía.
Cuando todo se derrumbó.
Cuando me aguantaba las ganas de llorar para que no me oyesen.
Cuando no sabía ni cómo pedir ayuda.



El amor

Ese egoísta que llama a voces.

Porque uno puede darlo creyendo que no lo recibe.
Pero, no para siempre. 

Al final, se cansará.
Todos queremos a cambio.



No hay culpables

Se siente o no.
Si se siente, se hace.
Se elige.

Puedes buscar culpables, claro.

Ella o tú.
Tus traumas o los de ella.
Su miedo y la coraza de la que habla.
Tus exigencias y pataletas de niñato.

Lo que pasa es que lo has idealizado y se ha venido abajo.
No sabías nada, eh.

Y puedes ponerte todas las que quieras en medio.
Era ella pero no el momento.
No has sido paciente.
No lo has entendido.
No la has querido como ella necesitaba.
No la has dejado querer a su modo.

Cuando nada lo cambia.
Se siente o no.
Eso es lo que no has querido aceptar.
Así de duro, ha sido el golpe.
Y no te ha bastado con hacerla feliz.

Es lo que hay.



Una absurda petición

Supongo que me mencionarás.

Me acuerdo que pensé...

¿Para qué querrá aparecer ahí,
en la primera, 
si está en todas las siguientes?



¡Enhorabuena!

Al final, ha pasado lo que decía que pasaría.
Lo que dije siempre.
Tenía razón.

Pues... ¡Enhorabuena!
Lo importante era tener razón.



¡Qué difícil eres!

Hablo por hablar.
Muchas veces.
No significa nada.
Y tú analizando a conciencia cada frase.
No puedes tomártelo así.
Agota.

Ahora, sí que estoy perdido.
Vale.
Hagamos una cosa.
Avísame la próxima vez que hables en serio.

Que estés segura de que sientes y piensas lo que estás diciendo.



Metáforas

Faltan metáforas en los tuyos.

No.
Todo lo contrario.

Pienso que son un escudo.
Se lleva 
porque duele o 
por falta de confianza.

Yo no las quiero en los míos.
Sobran.
Están de más.


jueves, 22 de marzo de 2018


El despertar de un incendio

Caen desde allí.

Fluyen por mi mesa de cristal hasta tocar las teclas.

Ya empieza.

Mis ojos con sueño.

Y el corazón palpitante dentro.

Como el toro de Minos.

Nervioso porque llegue la noche y 
poder dárselos a ella.



Recíproco

No necesitas que suba contigo.
Al nido de cigüeña.

¿Los escuchas?
Te están llamando a ti.
Es tu momento.
Entrégalo ahora.

Yo estaré aquí abajo.
Mirándote.
Como ninguno de ellos puede.
Así, me llevarás allí arriba.

Lo entenderás cuando llegues.
Porque siempre fuimos nosotros.
Antes que ellos.

De una forma u otra, estaré.
Nada cambiará eso.



Me llamó

Y me dijo:
"Lo tuyo es poesía urbana".

No respondí.
Me quedé allí descolgado al otro lado pensando...

¿Y cómo le digo yo ahora, 
de una forma suave, 
que es imbécil?



Dedicatoria

¿No se te ha ocurrido pensar que 
tú eres la única que quiero que los lea? 

La primera que escribí.

La que todavía siento.


miércoles, 21 de marzo de 2018


¿Qué es lo mejor del dolor?

Te acuestas con sinusitis y
un dolor en la espalda de la hostia.

Y piensas que no puedes más.
Demasiado acumulado.
Que estás harto.
Te enfureces.
Te retuerces en el ataúd.
Suspiras.
Te arrepientes.
Tienes los ojos llorosos.

De repente, tu mente va hacia otro lado.
Otros pensamientos se cuelan.
Aparecen.

De a poco, lo sientes.

Que se está pasando.
Que lo has vuelto a hacer.
Que vuelves a ponerte por encima. 

Lo entiendes entonces.
La razón de que exista.
Dejarlo atrás.

Por lo que está por venir.



Lo que veía ahí

No se parecía a nada.
Ni a lo que yo quiero hacer.
A lo que creo que es.

Lo retorcía todo.
Quería controlarlo.
Manipularlo.
Transformarlo en otra cosa.
Dominarlo y
hacerse dueño de él.
Esa clase de efectismo.

No era cine.
Era más música y ballet.
Composición y coreografía.

Pero, lo encontraba fascinante.

Le surgieron cientos de imitadores.
Ninguno se acercó.

Salvo, quizás, Hitchcock.
Que ya lo hacía antes que él.



Aquel tipo estrábico y 
dientes ennegrecidos del tabaco

Estaba en lo cierto.

No eres lo que han hecho contigo
sino lo que tú haces con lo que han hecho contigo.

Así que, deja ya de lamentarte.
Todo está abierto.
Todo está a la espera.
Todo depende de ti.

A ver si eres capaz de hacerlo.


lunes, 19 de marzo de 2018


Bergman

De todos los que estuvieron,
de los que me ayudaron,
creo que fue él.

Tantas veces, que lo consiguió conmigo.
Que lo hizo salir de mí.
Que lo arrancó de dentro.
Que me descubrió.

Vi las fantasías de aquel niño.
Su linterna mágica.
Todo su ego y su crueldad.
Su tristeza.
Los días que estuvo a punto de hacerlo.
Su último refugio. Donde se aisló del mundo.
Y las marcas que hizo allí.
Cuando se fue de su lado.
Debió de pasarlo realmente mal.

Tanto, tanto que agradecerle...
Imposible de enumerar.

Monika saltando desnuda entre las rocas.
El caballero y su escudero
atravesando la tierra cubierta por la peste.
El cuenco de leche y la cuna en el claro.
El sendero en primavera donde violaron a aquella niña de los cirios.
El barco encallado y la araña entrando al cuarto.
El tren fúnebre y el teatro fantasmagórico.
Ese matrimonio consumiéndose con la madrugada.

Todos sus gritos.
Su desesperación.
Los pensamientos lascivos, maníacos, depresivos...
Y esos instantes de profunda belleza.
Que me mantuvieron vivo.

Que me hicieron sentir menos solo.


domingo, 18 de marzo de 2018


La semana pasada


El lunes, fui a buscarla a Torrespaña.
Comí con ella.
Me reí con ella.
Y, por la noche, me lo contó.
Que lo estaba intentando.
Pero, que no lo conseguía.
Que no sabía si volvería sentirlo.
Que lo echaba tanto de menos.
Yo le dije: "Sólo tienes 29 años. Claro que volverás a sentirlo".
Y la abracé. La tuve conmigo.
Fue fantástico.

El martes, soñé con las otras.
Las que mencionan las runas.
Ésas que cosen el manto del destino y la suerte.
Que nos envuelve a todos.
Yo me resistía.
No me dejaba.
Mientras enhebraban y me clavaban las agujas.
Me desperté bastante inquieto.

El miércoles, empecé a leerlo.
Y me di cuenta de que ya escribía sobre él incluso antes.
El que escuchó silbar las balas y los obuses en el campo.
De aquellos locos furibundos.
Ebrios de odio, coraje y estupidez.
Y lo último que dijo el coronel antes de estallar en mil pedazos.
Sí... muy bien ¿Pero, y el pan?

El jueves, quedé con ella.
En una sala de cine de Plaza de España.
Y lo había prometido.
Pero, volví a hacerlo.
A tender mi mano.
A sentirme como el cazador en el bosque.
Furtivo entre sus muslos.
Y cuando cerró los ojos y los apretó contra mí...
Fue lo mejor de la semana.

El viernes, lo tengo en blanco.

Ayer, volví a la taquilla.
A repetir las mismas.
A escucharlos.
¡Qué amable eres!
Y de madrugada,
echado,
me atormenté un poco hasta dormirme.
¿Por qué yo no puedo tenerlo?
¿Por qué esconderlo?
Si ella lo sintiese como yo; tomaría el riesgo.
No le costaría hacerlo.
Lo que no siente ahora... nunca lo hará.

Y aquí, estoy esta mañana.
Escribiendo.
Sin saber lo que me espera.
Con un mensaje de WhatsApp dando vueltas.
Esto acaba de empezar.

Mi vida es cojonuda.



¡Menudo engreído!

De un tiempo a esta parte, no puedo con ellos.
Ni siquiera con los que más me gustaban.
Sólo me gusta lo que hago yo.

¡Qué engreído!, me dijo.

Puedo entender su reacción.
No se lo echo en cara.
Es sólo que no comprendió.

Que era la única forma de hacerlo.
Que era la única forma en la que funcionaba.
En la que se calmaba.
Que no era que me creyese mejor.
Que los considerase falsos.
Que no confiase que ellos también lo sentían así.

Si hay algo que respeto es el dolor ajeno.
A fin de cuentas, 
a cada uno nos duele lo que nos duele.



Pretenciosa de los cojones

¿Quién es la que mira por encima del hombro?
¿Quién es la pretenciosa aquí?

¿Crees que tu causa es mayor que la mía?
¿Más importante?
¿Que tu dolor es más profundo que el mío?

Que estoy obligado a hacerlo como tú.
Que, de lo contrario, no me quedará ni rastro.

Hacer de las tuyas; las mías.



Extravagancia

Los hay que hacen de la extravagancia 
su carta de presentación en sociedad.

Siempre, atentos a si hay alguien mirando.
Escuchando.

Pienso en Wilde asistiendo a sus fiestas de la alta aristocracia.
Escupiendo sus citas célebres.

En Capote.
En su bañera y sus ademanes.
Su modisto de alcurnia.

Y en Dalí y sus juergas.
Allí, sentado dando sus entrevistas.
Peinándose el bigote.

No niego su talento.
Pero, lo que son ellos 
me sienta como una patada en las tripas.



Variantes

Puedes elegir.
Probar.

Pero, no tengas prisa al hacerlo. 
No dejes que el ansia pueda contigo.

Y acuérdate de lo que te decía ella.
Cuando eras un mocoso,
sentado sobre la encimera de la cocina.

¡Cuidado con el vinagre!



No te lo diré porque te vas a enfadar

¿Es eso lo que ves cuando me miras?

Muy bien.
Pues, déjame decirte lo que yo quiero.

Quiero que cojas al niño.
Lo cocines a fuego lento y te lo comas.
Como en aquellos cuentos de brujas.

Pero, mastícame despacio.
Porque puedo sentar muy mal al estómago.

Y ambos sabemos que es tu debilidad.