miércoles, 21 de marzo de 2018


Lo que veía ahí

No se parecía a nada.
Ni a lo que yo quiero hacer.
A lo que creo que es.

Lo retorcía todo.
Quería controlarlo.
Manipularlo.
Transformarlo en otra cosa.
Dominarlo y
hacerse dueño de él.
Esa clase de efectismo.

No era cine.
Era más música y ballet.
Composición y coreografía.

Pero, lo encontraba fascinante.

Le surgieron cientos de imitadores.
Ninguno se acercó.

Salvo, quizás, Hitchcock.
Que ya lo hacía antes que él.


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