Lo que veía ahí
No se parecía a nada.
Ni a lo que yo quiero hacer.
A lo que creo que es.
Lo retorcía todo.
Quería controlarlo.
Manipularlo.
Transformarlo en otra cosa.
Manipularlo.
Transformarlo en otra cosa.
Dominarlo y
hacerse dueño de él.
Esa clase de efectismo.
Esa clase de efectismo.
No era cine.
Era más música y ballet.
Composición y coreografía.
Era más música y ballet.
Composición y coreografía.
Pero, lo encontraba fascinante.
Le surgieron cientos de imitadores.
Ninguno se acercó.
Salvo, quizás, Hitchcock.
Que ya lo hacía antes que él.
Salvo, quizás, Hitchcock.
Que ya lo hacía antes que él.
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