No te lo diré porque te vas a enfadar
¿Es eso lo que ves cuando me miras?
Muy bien.
Pues, déjame decirte lo que yo quiero.
Quiero que cojas al niño.
Lo cocines a fuego lento y te lo comas.
Como en aquellos cuentos de brujas.
Pero, mastícame despacio.
Porque puedo sentar muy mal al estómago.
Y ambos sabemos que es tu debilidad.
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