sábado, 5 de mayo de 2018


Entiendo por qué lo hacen

Subirse allí arriba.

Dejar de ser una persona.
Tan sólo un trozo de carne.
De puro nervio.

Y una única idea dentro.
Que retumba desde el abismo.
Relampagueando en la oscuridad.
Cuanto queda.

Machacar antes de ser machacado.



No te sientas tan solo

Sal a darte una vuelta con ellos.
Tus hermanos.

Mismos complejos.
Mismas desilusiones.
Misma miseria.
Desventajas a partes iguales.

Con independencia de los que sí lo consigan,
estamos juntos en esto.

Es un error muy común.
Pensar que tu dolor es genuino.
Que nadie lo entiende ni lo siente como tú.
Quítate eso de la cabeza.

Ni tú les debes nada 
ni ellos te deben nada a ti.

Sólo muévete con ellos y empieza de cero.


viernes, 4 de mayo de 2018


¿Qué demonios quieren?

Si las amamos con todo.
Si las daríamos todo cuanto está a nuestro alcance.

Supongo que sólo quieren ser de ellas.
Antes que tuyas o mías.

¿Y quién puede culparlas, colega?



Quisiera

que Tennessee siguiera en ello.

Pero, son los otros quienes persisten.

Hace poco,
leí a una periodista que escribía que
lo malo de Nabokov era que lo hacía tan bien que
conseguía que olvidáramos por un momento 
que estaba mal 
violar niñas de 14 años.

No le di importancia.
Lo mismo dijeron de El último tango en París.

Es lo que pasa cuando se le da algo así a esa clase de moralistas.

Siempre, vieron fantasías perversas donde sólo había dolor.



De complejos y miedos

Que el miedo a perderlo,
no te impida conservarlo.

Ponlos de rodillas y
a bailar.



Te faltan cojones

No queda nadie aquí.
A quien impresionar.
¿Qué quieres demostrar?
A ellos o a ti.
No van a estar.

Así que, hazlo solo.
Disfruta haciéndolo.
Y rodéate de aquellos para los que es incondicional.
Los que, hagas lo que hagas,
nunca dejarán.
Aprende a diferenciarlos.

Siempre, lo supiste.
Cuando escuchabas aquello de...
Tienes que llegar a ser el mejor en lo que hagas.

La verdad es que el mejor sólo lo hace.
Deja a los necios la competición por demostrar nada.

Y cuando te digan que te faltan cojones,
no respondas.
Sólo piensa:
"¿Cojones?
Cojones es encontrarlo.
Y pasarse los próximos 40 o 50 años haciéndolo.
Sin pedir nada a cambio".



Fueron ellas

las que me enseñaron.

Recuerdo haberla observado durante horas.
Mirando sus novelas.
Y escucharla decirlo tantas veces.
"Cada uno quiere a quien quiere y
es inútil empeñarse en lo contrario".

Pero, no ha sido igual 
escucharlo de pequeño 
que sentirlo dentro.

Me lo enseñó otra chica.
Que no es amor esa dependencia.
Que no puedes pretender que lo sienta y lo haga como tú quieres.
Si lo haces, sólo exigirás y se lo reprocharás.
No. 
No es forma de querer.

¿Cuál es la forma de hacerlo?
No tener miedo.
Simplemente, sentirlo y darlo.
Y si entiendes que la otra persona no lo da...
Porque no puede o, sencillamente, no quiere.
Porque no siempre se da 
a una misma intensidad 
y a un mismo tiempo.
Es muy extraño verlo.

Entonces, suéltala.
Déjala ir.

Y lo más importante.
Hazlo sin rencor.
Pues rencor y odio no son amigos.
Sólo quieren que lo sientas a la manera que ellos sienten.
Arrastrarte.
Que les hagas caso.

Combátelos con agradecimiento.
Por haberlo sentido y tenido durante ese tiempo.

Ya lo sé.
No es nada fácil.
No seas muy duro contigo.
Te equivocarás muchas veces. 
Has leído y escuchado tantos como yo.
Algunos de ellos son los míos.
También, yo lo he hecho así, chico.



Ojalá

Tendría unos 6 años.
No nos dejaban ir al lavabo y
alguno no pudo aguantar más.

Empezó a oler.
Nos hicieron formar en hilera.

Recuerdo esa sensación.
El pánico recorriéndome.
Me imagino que como mis compis.
Allí, en la fila.

Sólo quería decirte que
también recuerdo tu cara, maldita zorra.
Y que ojalá estuvieses aquí.
Ojalá te atrevieses a intentarlo ahora.

Porque si ahora me bajases los pantalones,
la que estaría asustada serías tú.
No yo.