¿Qué son?
Ahora, no son nada.
Pero, lo eran todo.
Mi vieja amiga.
La que se tragaba toda mi frustración,
mi resentimiento,
mi apatía y
mi aburrimiento.
O era al revés.
Ellos se quedaban y
yo me colaba por el agujero.
Sólo sentarse a la oscuridad y
dejar que el haz de luz me tocase.
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