No tienes que hacerlo
Encerrarte allí
como lo hice yo.
Tú los necesitas a ellos y
hay demasiados ahí afuera que te necesitan a ti.
Te escribo esto porque sé que lo has pensado este fin de semana.
Te ha hecho mucho daño.
Ya no me necesitan.
Tienen a sus chicos.
Sus vidas encauzadas.
Ya no les hago ninguna falta.
Sus vidas encauzadas.
Ya no les hago ninguna falta.
Pero, no es así.
Hay una parte de ellas que nunca les darán a ellos.
Hay una parte de ellas que nunca les darán a ellos.
Te pertenece sólo a ti.
Como también sé que yo no podría tener esa parte de ti.
Porque les pertenece a ellas.
Porque les pertenece a ellas.
Tú no tienes que hacerlo.
Yo lo hice porque creí que no había nada afuera.
Nada me gustaba y
necesitaba un lugar
donde sentirlo,
donde poder experimentar y
donde encontrarme a salvo.
Sin presión ni miedo.
Por eso,
cuando me escuchas hablar de ellas,
lo notas en mi voz.
cuando me escuchas hablar de ellas,
lo notas en mi voz.
Para mí, no son un entretenimiento.
Ellas me mantuvieron con vida.
Me lo enseñaron todo.
Lo aprendí casi todo de ellas.
Me ayudaron a sentirlo.
Me encontré allí.
Me enamoré perdidamente.
Lo aprendí casi todo de ellas.
Me ayudaron a sentirlo.
Me encontré allí.
Me enamoré perdidamente.
Estuve soñando.
Durmiendo durante años.
Y renuncié prácticamente a todo por ellas.
Por eso,
cuando tuve que regresar afuera,
fue tan devastador.
No me quedaba nada y tenía que empezar por el principio.
No quiero que tú hagas eso.
No quiero que tú hagas eso.