Fueron ellas
las que me enseñaron.
Recuerdo haberla observado durante horas.
Mirando sus novelas.
Y escucharla decirlo tantas veces.
"Cada uno quiere a quien quiere y
es inútil empeñarse en lo contrario".
Pero, no ha sido igual
escucharlo de pequeño
que sentirlo dentro.
Me lo enseñó otra chica.
Que no es amor esa dependencia.
Que no puedes pretender que lo sienta y lo haga como tú quieres.
Si lo haces, sólo exigirás y se lo reprocharás.
No.
No es forma de querer.
¿Cuál es la forma de hacerlo?
No tener miedo.
Simplemente, sentirlo y darlo.
Y si entiendes que la otra persona no lo da...
Porque no puede o, sencillamente, no quiere.
Porque no siempre se da
a una misma intensidad
y a un mismo tiempo.
Es muy extraño verlo.
Entonces, suéltala.
Déjala ir.
Y lo más importante.
Hazlo sin rencor.
Pues rencor y odio no son amigos.
Sólo quieren que lo sientas a la manera que ellos sienten.
Arrastrarte.
Que les hagas caso.
Combátelos con agradecimiento.
Por haberlo sentido y tenido durante ese tiempo.
Ya lo sé.
No es nada fácil.
No seas muy duro contigo.
Te equivocarás muchas veces.
Has leído y escuchado tantos como yo.
Algunos de ellos son los míos.
También, yo lo he hecho así, chico.
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