jueves, 7 de diciembre de 2017


Las vidrieras

A los husmeadores de tragedias.
Habéis gastado todo el día fuera.
Buscando alguna que os haga sentir mejor.

Venir ahora conmigo y os llevaré allí.
A las vidrieras.
Los dos amarrados.
Uno frente al otro.
Aguantándose las ganas de llorar.
Deseando que se acabase cuanto antes.

Y cuando él se lo dijo claramente.
Ella fue incapaz de responder.
Sólo bajo la cabeza y cerró sus preciosos ojos.
Él no pudo continuar.
Se le hizo un nudo en la garganta.
¡Mírame, preciosa! Ahora es cuando hay que ser valiente.

Y cuando ella le dijo: eres muy especial para mí.
Dime que vamos a ser amigos siempre.
Esta vez, fue él quien no se atrevió a responder.
Ambos lo supieron al instante.
No había forma de salvarse.
El bote se hundía.

Y terminó como tantas otras veces.
Ella diciendo...
Joder, al final vas a odiarme.

No te odio.
Sólo estoy cansado.
Necesito irme a casa.
Hoy, no compro más miseria.


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