La torre
No importa lo arriba que subas.
Que puedas refugiarte en la torre más alta
y correr las cortinas.
Siempre, habrá alguien mirando con envidia.
Allá abajo.
Allá abajo.
Dándote el jaque.
Si no me crees,
acuérdate de lo que le sucedió
al fabricante de zapatos.
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