Cambios
Discuto con él
como antaño.
Hacía mucho tiempo.
Hablamos de resistentes.
Los maquis de las montañas,
las bombas de ETA
y
la llegada de la democracia.
También de
la Bastilla en julio de 1789 en París,
la Revolución Bolchevique,
las cartas de Azaña,
la Revolución Bolchevique,
las cartas de Azaña,
la reconciliación de Mandela y
esas sufragistas frente al congreso.
Lo revolvemos todo.
Vamos acelerados.
Puede que sólo sea un problema a la hora de expresarse.
Me dice que no escucho.
Que no entiendo su punto de vista.
Él no puede tolerar eso.
Cree de todo corazón.
Hay diferencia.
Y claro que la hay.
Hay quienes lo hacen por idealismo.
Equivocados o no (manipulados o no), lo creen de verdad.
Arriesgan todo.
Lo dan todo.
Lo dan todo.
Y para los que sólo es negocio.
Lo hacen para tener aún más.
Su avaricia los pierde.
Los identificarás rápido.
Cuando teman perderlo,
Su avaricia los pierde.
Los identificarás rápido.
Cuando teman perderlo,
se echarán atrás.
Conseguirán que sean otros los que lo hagan por ellos.
Conseguirán que sean otros los que lo hagan por ellos.
Pero, te equivocas en algo.
ningún cambio es pacífico.
Nunca lo son.
Nunca lo son.
Son dos fuerzas que colisionan.
Tratan de imponerse una sobre la otra.
Siempre, ha sido así.
Y no tiene porque prevalecer
la que tú consideras
justa,
bondadosa y
correcta.
Imagina...
un chico que necesita irse.
Su padre le dice que no está listo.
Que no puede hacerlo.
Que no puede hacerlo.
Que lo quiere y no lo dejará ir.
El chico le responde: "Me voy, papá".
Su padre se pone delante de la puerta.
El hijo lo intenta pero no lo logra.
Rabioso, empieza a destrozarlo todo.
El padre trata de calmarlo pero no se aparta.
Al final, su hijo lo golpea varias veces.
Lo deja tirado en el suelo.
Lo deja tirado en el suelo.
Y los dos lloran desconsolados.
¿Ves?
A eso, me refiero.
A eso, me refiero.
Hay otra forma de hacerlo.
¿Por qué no le habla?
Trata de explicárselo.
De hacérselo entender.
Sí.
Es otra forma.
Pero, tiene poco de pacífica también.
Te refieres a cambiar su forma de pensar.
Hacer que renuncie a lo que siente.
Que lo acepte.
Derrumbar parte de su mundo.
No lo sé.
No lo sé.
Vamos... papá.
Ambos sabemos que hay palabras que,
según de quién vienen,
hacen más daño que un puñetazo.
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