Tú
No ha sido la cerveza
ni esa asquerosa ginebra con sabor a gominola.
No.
Me lo has dejado tú.
Te he bebido entera.
¿Por qué no me advertiste desde el principio?
Que dejaría este amargor en la boca.
Pero si... sí me avisaste.
¿De qué me estoy quejando entonces?
De todas formas,
tú tampoco tienes nada que recriminarme.
tú tampoco tienes nada que recriminarme.
Creo recordar que yo también lo hice.
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