jueves, 11 de enero de 2018


Descendencia

Imagina que tuviésemos un niño.
Mamá le diría una cosa y papá justo lo contrario.
Sería un desastre, 
¿No crees?

No. 
Sería lo mejor.
Y espero que llegase a entenderlo muy pronto.
Que no esperábamos que lo hiciese.
Que no está obligado.
Que no tiene porque pensar y sentirse como nosotros.
Que es mejor que descubra su manera.

Porque si lo que queremos es un clon,
deberíamos esperarnos.
Ya lo están logrando.
La robótica está avanzando a paso de gigante.
Dentro de unos años, 
podríamos pedirlo de encargo a una fábrica de Tokio. 

Porque de eso se trata.
Criar y educar no es moldear a tu antojo.
Es dar sin pedir nada a cambio.
Es aceptar que él puede cambiarlo.
Todo por amor incondicional.

De otra forma, no serían más que otras manos 
para echar carbón a las calderas.
Para extraer minerales en el subterráneo.
Y mantener a flote esto que tú y yo odiamos tanto.

Vamos...
No tuerzas el gesto, cariño.
Éste no es más que otro en el que no nos vamos a poner de acuerdo.


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