Camino del quirófano
No sé por qué.
Pero, pienso en el agua cayendo.
Inundando aquella casa de locos.
El tipo obeso cantando.
Y la planta de las ninfómanas.
Que eran capaces de comerse a cualquiera en 30 segundos.
El celador empuja mi silla y los pasillos se hacen más estrechos.
Entonces, me entra una risa tonta.
Imaginándome que van a aparecer las gemelas de vestidito azul.
A desearme suerte.
Él me pregunta: "¿Estás nervioso?"
Que va, colega.
No es mi primera vez.
Vamos para el quirófano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario