La chupitería
Salgo con ellos.
Vamos a la chupitería de Alonso Martínez.
Nos encontramos las persianas bajadas.
La han cerrado.
¡Me cago en la puta!
Nos entra una horrible sensación.
Entre nostalgia y congoja.
Allí, tirados en la acera.
Al poco tiempo, se nos pasa.
Nos levantamos y nos vamos a tomar por culo.
Recordando y riéndonos de aquellos días.
Nos metemos en un bar.
Está muy vacío.
Nos sentamos a la barra y pedimos.
Entonces, empieza.
Se suceden las carcajadas y las fanfarronadas.
Incluso, se nos une el camarero.
Un tío simpático.
Hablamos de lo que más nos pone de ellas.
Ninguno dice la verdad.
Por supuesto.
Pero, todos lo pensamos.
¡Que no os cuenten historias, chicas!
Lo que más nos gusta es veros sonriendo.
Nada desarma como eso.
Lo que irrumpe en vuestros ojos cuando lo hacéis.
¿Qué podría esperarse de 5 borrachos embusteros?
La única verdad que podréis comprobar,
si os quedáis,
es que uno va a vomitar primero.
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