Zoológico
Tiene los ojos cálidos y
curiosos de un gorila.
La piel áspera de un
cocodrilo.
La risa diabólica de una
hiena.
La lengua desquiciada de
un pato.
Las piernas flacas y
fuertes de un avestruz.
Y la polla vigorosa de un
caballo.
Mirarlo en la jaula.
Ahora, está echado y
tranquilo.
Lo está pensando.
Lo siente dentro.
El transcurso de los días
y las marcas de los latigazos.
La frustración de toda la
atención no ganada
y de los aplausos no
escuchados.
El miedo a que no llegue.
A que se le escape su
única oportunidad.
Le da rabia sentir todo
eso.
Sólo espera.
Os echa un vistazo al
pasar.
Hace mucho tiempo que no
llora.
Está hambriento.
A punto de salir.
Cuando lo haga, nos lo
mostrará a todos.
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