lunes, 13 de noviembre de 2017


Ateo

Conversaciones absurdas.
Aquí, tienes a los eruditos hablando de ello en lugar de hacerlo.
Una forma de presunción, le digo.
Ha quedado reducido a eso.
Un discurso vanidoso.
Sin una profunda aceptación.
Y si hablas con cualquiera de ellos, lo notarás.
Siguen teniéndola pánico.

No hay gran diferencia en el fondo.
Sueñan con la inmortalidad.
Sólo cambia el medio.
Tienen sus dioses y verdades comunes.
Algo sólido e inviolable.
Eso que llaman la justicia, 
la dignidad y
el valor intrínseco de la vida humana.
La Declaración Universal.
Lo que da sentido a todo.
Vale más la vida de un hombre que la de un perro.

Él no piensa igual.
Pero, cada uno puede pensar como quiera.
Está bien que así sea.
No hay razón para intentar imponerlo.
Muchos todavía no han entendido eso.
Al fin y al cabo, nada lo alterará.
El hecho de que brillamos y desaparecemos.
Tú y yo.
Aquí y ahora.
El tiempo corre en nuestra contra.
Se nos está acabando.
Dejemos de decir gilipolleces y pidamos otra.


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