lunes, 13 de noviembre de 2017


Una pequeña apreciación

Nunca creí a esos charlatanes.
No les hice ningún caso.

Nunca estudié las películas.
No las vi y analicé como ellos querían.
Me perdí en ellas.
Allí, lo encontré.
Un lugar donde quedarme.
Y todo esto me hace acordarme de él.

El stalker regresando a la zona.
Está prohibido ir allí.
Tras las alambradas y vallas eléctricas.
Donde terminan las vías del tren.
Lo recuerdo echado sobre la hierba.
Dejando que la lluvia lo empapase.
Sus lágrimas.
Volver a casa.

Yo ya ni siquiera lo hago.
Las últimas veces, me ha hecho daño.
Pero, me acuerdo de ellas.
Y recuerdo cómo me sentía al hacerlo.
Encerrarme durante días con ellas.
Aún vienen a buscarme algunas noches.
Cuando se hace insoportable.

Tampoco, estudié música.
No aprendí nada de notas,
acordes,
arpegios
y partituras.
La mantuve virgen, misteriosa y salvaje.
De lo contrario, creo que la hubiese matado.
Lo habría estropeado todo.
La sigo escuchando cada día.

La dejo hacer.
Dejo que me golpee.
Que me recorra.
Hasta el lugar más apartado de mi mente.
Que limpie la ponzoña y vuelva a poner mi sangre roja.
Encuentro alivio en ella.
Me calma.
Pone cada cosa en su sitio.

Y lo reconozco.
No lo puedo evitar.
Lamento no haberlas descubierto antes.
Que nadie me hablase de ellas.
Lo único de lo que me arrepiento de verdad.

Pienso en lo que me hubiese ayudado tenerlas.
Cuando era tan necesario.
Cuando lo necesitaba tanto.

Pero, supongo que las cosas tenían que ser así para mí.
Nunca se tiene el control sobre lo más importante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario