lunes, 13 de noviembre de 2017


Una lección aprendida

Cuando era pequeño,
la calle se dividía en baldosas de colores.
Había grises, azules y rosas.
Y yo pisaba sólo las de un color.
Uno de mis juegos favoritos.
Si pisaba otra, me caería allá abajo.

Cierto día, había elegido yo las rosas y
un chico mayor se me acercó.

¿Por qué pisas sólo las rosas?
¿Eres marica?
Mariquita.

Yo no entendía muy bien qué significaba.
Pero, no me gustaba el tono.

Ahora, lo entiendo todo.
Si pudiese volver,
me cuidaría mucho de pisar las rosas
sólo cuando él estuviese mirando.

Es una lección aprendida.
Cuando el mundo se llena
de moralistas,
remilgados y
gilipollas,
ofender es un deber.


No hay comentarios:

Publicar un comentario