Son los vuestros
Estoy hasta los cojones.
Te hablan de la marcha
del reverendo.
El niño criado en el
Apartheid.
El pacifista que se
sentaba a los pies de los caballos.
El guerrillero al que
entregaron en Bolivia.
El fusil de la
francotiradora ucraniana.
Y el último ha sido el
panafricanista de Burkina Faso.
Te hablan de cientos de
ellos.
Revolucionarios,
libertadores,
filósofos,
poetas y
guerreros.
Los salvadores de la
humanidad.
Los que aparecen en sus
libros de Historia.
Sus héroes y leyendas.
Sus dioses.
No me malinterpretes.
Yo no los desprecio.
Simplemente, no me los
tomo tan en serio.
Ellos sólo hicieron lo
suyo.
Lo que pudieron.
Ahora, ya están muertos.
Los que me cabrean de
verdad son
los que se pasan la vida
adorándolos.
Reclamando estatuas y
calles.
Haciendo, de sus causas,
las suyas.
Te dicen que todo lo
hicieron por ti.
Creen que tú les debes
tanto como ellos.
Pues bien…
La cosa va así.
Intentaréis convencerme.
Con toda vuestra
mitología y verborrea.
Pero, no son los míos.
Son los vuestros.
Al igual, que los
monstruos a los que combatieron.
Así es cómo los llamáis,
¿No?
Los viejos y los nuevos.
Los creáis vosotros.
Os pertenecen.
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