lunes, 13 de noviembre de 2017


Son los vuestros

Estoy hasta los cojones.

Te hablan de la marcha del reverendo.
El niño criado en el Apartheid.
El pacifista que se sentaba a los pies de los caballos.
El guerrillero al que entregaron en Bolivia.
El fusil de la francotiradora ucraniana.
Y el último ha sido el panafricanista de Burkina Faso.

Te hablan de cientos de ellos.
Revolucionarios,
libertadores,
filósofos,
poetas y
guerreros.
Los salvadores de la humanidad.
Los que aparecen en sus libros de Historia.
Sus héroes y leyendas.
Sus dioses.

No me malinterpretes.
Yo no los desprecio.
Simplemente, no me los tomo tan en serio.
Ellos sólo hicieron lo suyo.
Lo que pudieron.
Ahora, ya están muertos.

Los que me cabrean de verdad son
los que se pasan la vida adorándolos.
Reclamando estatuas y calles.
Haciendo, de sus causas, las suyas.
Te dicen que todo lo hicieron por ti.
Creen que tú les debes tanto como ellos.

Pues bien…
La cosa va así.
Intentaréis convencerme.
Con toda vuestra mitología y verborrea.
Pero, no son los míos.
Son los vuestros.
Al igual, que los monstruos a los que combatieron.
Así es cómo los llamáis, ¿No?

Los viejos y los nuevos.
Los creáis vosotros.
Os pertenecen.


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