Un descanso
Encadenado a mi caja de
cobro por 6 horas.
La fila es interminable.
Un jefe de equipo se
acerca y me dice
que me vaya a descansar.
En el pasillo, me
encuentro con ella y me sonríe.
Todo desaparece y me
siento con vida de nuevo.
Ellas saben cómo hacerlo.
Llego a la sala de descanso,
pero allí no hay nadie.
Entonces, entra uno de
los de limpieza.
Un tipo que habla de
forma extraña y cuenta chistes verdes.
Ehhh, ¿Te sabes el de…?
Al tercer chiste, mi
cerebro ha desconectado.
Sé cómo acabará el día.
Echado sobre la cama y
pensando…
¡Otro día que se te ha
escapado, gilipollas!
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