viernes, 3 de noviembre de 2017


Un descanso

Encadenado a mi caja de cobro por 6 horas.
La fila es interminable.
Un jefe de equipo se acerca y me dice
que me vaya a descansar.

En el pasillo, me encuentro con ella y me sonríe.
Todo desaparece y me siento con vida de nuevo.
Ellas saben cómo hacerlo.

Llego a la sala de descanso, pero allí no hay nadie.
Entonces, entra uno de los de limpieza.
Un tipo que habla de forma extraña y cuenta chistes verdes.
Ehhh, ¿Te sabes el de…?

Al tercer chiste, mi cerebro ha desconectado.
Sé cómo acabará el día.
Echado sobre la cama y pensando…
¡Otro día que se te ha escapado, gilipollas!


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