No me jodas
3 de agosto.
36 grados a la sombra.
Y yo tengo fiebre.
Me duelen las
articulaciones y los huesos.
Tengo tiritona también.
Me miro en el espejo.
Estoy hecho un asco.
Me piden que descanse.
Que no haga esfuerzos.
Pero, no aguanto más.
Me visto y salgo a la
calle.
Me quedo en el sol para calentarme.
Pero, no funciona.
Ni siquiera verlas pasar
a mi lado.
No me lo puedo creer.
Me da por pensar en
las incursiones vikingas,
el muro de ladrillos
rojos,
las fantasías de un pedófilo
y el helado de coco.
Me lloran los ojos.
Estoy mareado.
Parece que quiero
vomitar.
No, falsa alarma.
Desenrollo el cable
negro.
Sigo caminando.
Lo sudo todo.
No mejora.
Sólo espero a que este maldito
día se acabe.
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