lunes, 13 de noviembre de 2017


¿Alguna vez, hablas en serio?

Claro que sí, preciosa.
Y hoy lo haré.
Me sinceraré contigo.

Yo soy uno de los tuyos.
No por herencia sino por convicción.

Soy más de izquierdas que la Pasionaria.
Más que la guillotina francesa decapitando absolutistas
y que los fusiles soviéticos sitiando Berlín.
Más que la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Yo soy uno de los maquis en los bosques.
Y quiero que sepas que tienes razón.
La ideología y los principios comunes son fundamentales.
Siempre lo fueron.
Lo único que puede salvarnos de los tiranos.

Ella me mira con rabia.

No se puede hablar contigo.
¿Es que nunca te tomas nada en serio?

Y ¿Cómo quieres que me lo tome?
Si te escucho y hablas como ellos.
Pero, tú no lo eres. 
Al menos, para mí.
Si te escucho y pienso que ya lo he oído antes.
Si sólo veo orgullo y miedo.

¿Vas a empezar otra vez, verdad?
Tu revancha.
Los hijos de la democracia te enseñan.

Joder... dan ganas de volverse a la cueva,
cazar conejos 
y pintar en las paredes.


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