Déjame
Eres un chico muy
inteligente.
Tengo un presentimiento.
Está a punto de pasarte.
Sí... un chico con talento.
Entonces,
¿Por qué esta jodida
sensación?
De que estoy perdiendo.
De que siempre lo he
hecho.
De que, todavía, no he
conseguido nada.
Dime,
¿Puedes responder a eso?
No.
No puedes.
No tienes ni idea, claro.
Pues no hables más y aléjate de mí hasta que
se pase.
Si me aparto en una
esquina
y no hablo con nadie,
con la mirada
incandescente de un pirómano,
no me busques las
cosquillas.
¿Crees que estoy aquí para hacerte reír o para
entretenerte?
No soy tu maldita
criatura de circo.
Tu payaso humillado y
triste.
Búscate a otro con quien
jugar
y déjame tranquilo.
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