domingo, 5 de noviembre de 2017


Una ocurrencia a medianoche

Me levanto para ir al baño.
La noche cerrada ahí afuera.
La casa duerme.

Sé está tan bien aquí.
Sin desear nada.
Sin esperar nada.
Sólo buscando rostros en los azulejos.

De repente, un pensamiento se cuela.
Me acuerdo de cuando era niño y no me atrevía a ir solo.

Entonces, me fijo en la luz que parpadea,
la manilla de la puerta y
el desagüe de la bañera.

Espero al payaso que atormentaba mis sueños.
Yo ya he crecido.

¡A ver si tienes huevos de salir ahora, maldito hijo de puta!


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