Una ocurrencia a
medianoche
Me levanto para ir al
baño.
La noche cerrada ahí afuera.
La casa duerme.
Sé está tan bien aquí.
Sin desear nada.
Sin esperar nada.
Sólo buscando rostros en
los azulejos.
De repente, un
pensamiento se cuela.
Me acuerdo de cuando era
niño y no me atrevía a ir solo.
Entonces, me fijo en la
luz que parpadea,
la manilla de la puerta y
el desagüe de la bañera.
Espero al payaso que
atormentaba mis sueños.
Yo ya he crecido.
¡A ver si tienes huevos
de salir ahora, maldito hijo de puta!
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