Lo admito
Siempre, lo he tenido.
El impulso de ir a la
contra.
No, porque sintiese que
era mi sitio.
No, porque lo pensase de
verdad.
Me daba igual ir con unos
que con otros.
Lo que me molestaba era
cuando le ponían nombres.
Ellos los tienen para
todo.
Para lo que eres,
lo que piensas,
lo que piensas,
lo que sientes,
para los tuyos y
para los otros.
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