Una difícil erección
1:30 de la madrugada.
Acaba nuestro turno.
Subimos las escaleras
juntos.
Nos reímos.
Una última mirada y
cada uno a un lado.
Pero, yo no entro en el
mío.
Me quedo fuera un
momento.
Pensándolo.
Si atravesar esa puerta.
El lugar vetado.
Descubrirlo.
Donde ellas se cambian.
La camiseta roja en el
suelo.
Tenerla frente a mí.
Escuchar su respiración
acelerada.
Ver enrojecerse su piel
blanca.
Avanzar a su señal.
Y sitiarla contra las
taquillas metálicas.
Sin rendición.
Como una canción de The
Pixies.
Una extraña petición.
Sal afuera y corre por el
desierto.
Mánchalo con tu sangre y
sudor
y envíaselo al que cumple condena en El Paso.
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