Si pudiera…
Me levanto.
Él ya lleva tres horas
despierto.
Casi 65 años y sigue
haciéndolo.
Voy a la cocina.
Lo veo sentado en esa
silla de tortura.
Me destroza verlo.
Sé cómo se siente.
Lo que le hace por
dentro.
Hoy, necesito decírselo.
Si pudiera…
Créeme papá que, si
pudiera, me tragaría todo eso por ti.
Lo haría desaparecer.
En lugar de eso, me acerco y lo abrazo.
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