viernes, 10 de noviembre de 2017


Si no votas, no te quejes

Puedo aceptar eso.

Sólo te diré que no lo estáis haciendo bien ahí fuera.
Los chicos siguen odiando la escuela.
Los adultos no encuentran satisfacción.
Los destroza tener que hacer esos trabajos de mierda.
Los que no se adaptan siguen tirados por las esquinas y 
buscando comida en los contenedores de basura.
Y mientras las calles se llenan de ruido y de basura,
no habéis rescatado una sola alma.

Muchos se sienten perdidos y se mueren por escapar.
Échate un vistazo a ti misma.

Me dices que no aporto nada.
Tu error consiste en creer que hay solución.
Que yo o cualquiera puede tenerla.
No la hay.
No la encontró nadie.

Sé lo que vas a decirme.
Eres un pesimista.
No podría estar nunca con alguien como tú.
Y me volverás a llamar manipulador y egoísta.
Pero, aquí tú eres la única que no soporta que no piensen como tú.

¿En qué creo?
Creo que no cambiaréis nada.
Pasarán otros 20 siglos y todo seguirá igual.
El mismo desperdicio y los mismos muertos.
Y tú habrás ido a las urnas muchas veces.
A dar la cara por la democracia.
A elegirlos a ellos.
A darles el permiso de vivir por encima de ti.

¿Y todo por qué?
Porque te gusta como hablan.
Porque te han dicho que son de los tuyos.
De los del bando de tu abuelo.
Y tú te lo has creído.


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