Si no votas, no te quejes
Puedo aceptar eso.
Sólo te diré que no lo
estáis haciendo bien ahí fuera.
Los chicos siguen odiando
la escuela.
Los adultos no encuentran
satisfacción.
Los destroza tener que
hacer esos trabajos de mierda.
Los que no se adaptan
siguen tirados por las esquinas y
buscando comida en los contenedores de
basura.
Y mientras las calles se
llenan de ruido y de basura,
no habéis rescatado una
sola alma.
Muchos se sienten
perdidos y se mueren por escapar.
Échate un vistazo a ti
misma.
Me dices que no aporto
nada.
Tu error consiste en
creer que hay solución.
Que yo o cualquiera puede
tenerla.
No la hay.
No la encontró nadie.
Sé lo que vas a decirme.
Eres un pesimista.
No podría estar nunca con
alguien como tú.
Y me volverás a llamar
manipulador y egoísta.
Pero, aquí tú eres la
única que no soporta que no piensen
como tú.
¿En qué creo?
Creo que no cambiaréis
nada.
Pasarán otros 20 siglos y
todo seguirá igual.
El mismo desperdicio y
los mismos muertos.
Y tú habrás ido a las
urnas muchas veces.
A dar la cara por la
democracia.
A elegirlos a ellos.
A darles el permiso de
vivir por encima de ti.
¿Y todo por qué?
Porque te gusta como
hablan.
Porque te han dicho que
son de los tuyos.
De los del bando de tu
abuelo.
Y tú te lo has creído.
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