31 de octubre
Termino mis clases
prácticas de conducir.
Voy camino de casa de mi
hermana.
Es mediodía.
Salimos a comer al Wok de
enfrente.
Calamares a los que no
les han quitado las tripas.
Saben a rayos.
Mi hermana me pide que
vaya cogiendo el postre.
Creía que era de limón.
No de plátano.
Ella odia el plátano.
Una vez en casa, echamos las persianas y
ponemos la primera.
Vemos a la chica que
baila con los muertos.
Escuchamos los golpes
sordos en las paredes de la bañera.
El mejor 31 de octubre de
mi vida.
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