Sé que no te
atreves sola
Asómate al fondo del
precipicio.
Daremos un paseo por el
borde.
Retrocede meses y años.
¿Ya los tienes allí de
vuelta contigo?
Ésos que te redujeron a
polvo.
Míralos de cara.
Tranquila.
No te asustes.
Recuerda que tengo
agarrada por la cintura.
No te voy a dejar caer.
Ni se te ocurra empezar a
correr otra vez.
“Sufrir es opcional y
yo espero no seguir
haciéndolo”.
Eso es una cobardía y una estupidez.
Es inevitable.
Indispensable.
Es el único del que te
puedes fiar.
El que no miente.
El que te mostrará
qué te importa de verdad,
qué quieres realmente y
quién o qué eres.
Si necesitas
llorar o gritar,
déjalo salir ahora.
No lo contengas.
Yo estoy aquí a tu lado
y no tengo intención de
irme.
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