Puede que haya
combate de boxeo esta
noche
Me reincorporo de las vacaciones.
Sé que ella estará allí.
Puede que me lo dé a
entender
o que me lo pida
directamente.
Cada uno tenemos nuestras
armas.
Yo estoy de rodillas y
ella lo sabe.
No me importa decírselo.
Me vuelve loco.
Y ella me lo hará pagar
otra vez.
¿Y qué quieres que haga
si yo no lo estoy?
Si yo no lo siento.
Entonces, yo empezaré con
las mías.
A derribar cada barrera.
A echar por tierra cada
argumento.
A ponerla de los nervios.
Mis armas.
Porque cuando lo hago,
consigo ponerla como un
volcán.
A punto de erupción.
Se enrojece e incluso
tiembla un poco cuando acabamos.
Llena de rabia y sudor.
Como si tuviese
fiebre.
Y eso significa algo.
Que, al menos, le importa.
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