jueves, 16 de noviembre de 2017


Puede que haya
combate de boxeo esta noche

Me reincorporo de las vacaciones.
Sé que ella estará allí.
Puede que me lo dé a entender
o que me lo pida directamente.

Cada uno tenemos nuestras armas.
Yo estoy de rodillas y ella lo sabe.
No me importa decírselo.
Me vuelve loco.
Y ella me lo hará pagar otra vez.
¿Y qué quieres que haga si yo no lo estoy?
Si yo no lo siento.

Entonces, yo empezaré con las mías.
A derribar cada barrera.
A echar por tierra cada argumento.
A ponerla de los nervios.
Mis armas.

Porque cuando lo hago,
consigo ponerla como un volcán.
A punto de erupción.
Se enrojece e incluso tiembla un poco cuando acabamos.
Llena de rabia y sudor.
Como si tuviese fiebre. 

Y eso significa algo.
Que, al menos, le importa.


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