lunes, 13 de noviembre de 2017


Pollock

Se mudó al campo.
Lejos de todo.
Y allí lo hizo una y otra vez.
Cogió su bicicleta y se fue al pueblo.
Compró cerveza y vino.
Apagó las luces y se lo bebió todo.
No quedó ni una gota en el fondo del vaso.

Echó los lienzos al suelo.
Afiló los palos.
Sabía que llegaría.
Estaba a punto.

Me ayuda pensar en él.
Mirándolos desde arriba.
Esperando la música.
La bomba atómica.
Bailando con sus demonios alrededor hasta vomitarlos.

Pero, no acabó bien.
Sintió que era demasiado tarde.
Ya no pudo hacerlo más.
Entonces, se montó en su coche y
se estrelló contra un árbol.

Y no es el único.
Hay cientos y cientos de ellos.

¿Se puede aprender algo de esto?


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