Plagio
Recorro las avenidas de
la muerte.
Cojo las rosas.
Desaprendo las lecciones.
Veo pasar los ataúdes.
Los ojos rezuman sol.
La piel me huele a avena.
Ni dioses ni musas.
Viene de mis auriculares.
Lo que vi en aquel
cuarto.
Lo siento cuando la miro.
Allí, de donde procede
todo.
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