lunes, 20 de noviembre de 2017


Pasolini

Nunca me interesó.
Nunca le encontré el punto.

Demasiado caprichoso.
Demasiado intelectualizado.

Pero, lo admito.
Él sí sabía cómo irritarlos,
cómo ofenderlos,
cómo golpear sus pequeños mundos.
Y eso, tiene que contar en algo.

Al final,
se lo quitaron de en medio.
Lo tumbaron en una playa de Ostia.
Lo de siempre.

Y dijeron que sólo iba buscando una polla para pasar la noche.
Un desafortunado accidente.
Jajaja...
¡A otro perro con ese hueso!


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