Pasolini
Nunca me interesó.
Nunca le encontré el
punto.
Demasiado caprichoso.
Demasiado
intelectualizado.
Pero, lo admito.
Él sí sabía cómo
irritarlos,
cómo ofenderlos,
cómo golpear sus pequeños
mundos.
Y eso, tiene que contar
en algo.
Al final,
se lo quitaron de en
medio.
Lo tumbaron en una playa
de Ostia.
Lo de siempre.
Y dijeron que sólo iba
buscando una polla para pasar la
noche.
Un desafortunado accidente.
Jajaja...
¡A otro perro con ese hueso!
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