No debería ser así
Prudencia es lo primero
que el niño aprende.
Obediencia es lo que
sigue cuando intenta resistirse.
No a desterrar sus
miedos.
Despojarse de sus dudas.
Soltar la mente.
Desentumecer el cuerpo.
Dejar volar
su imaginación.
Coger el manojo de
llaves.
Sostenerlo.
Elegir la que más te
place.
Tienes mucho tiempo.
Abrir el mundo.
Sentirla dentro.
Esa magia.
Esa conexión.
Esa pasión que nace y
muere.
Que se desborda.
Una y otra vez.
No.
Prudencia y obediencia.
Eso es lo que les hacen
todos los padres a sus hijos.
Sin ser siquiera conscientes
de ello.
De convertirse en sus
primeros asesinos.
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