sábado, 18 de noviembre de 2017


No debería ser así

Prudencia es lo primero que el niño aprende.
Obediencia es lo que sigue cuando intenta resistirse.

No a desterrar sus miedos.
Despojarse de sus dudas.
Soltar la mente.
Desentumecer el cuerpo.
Dejar volar su imaginación.
Coger el manojo de llaves.
Sostenerlo.
Elegir la que más te place.
Tienes mucho tiempo.
Abrir el mundo.
Sentirla dentro.
Esa magia.
Esa conexión.
Esa pasión que nace y muere.
Que se desborda.
Una y otra vez.

No.
Prudencia y obediencia.
Eso es lo que les hacen todos los padres a sus hijos.
Sin ser siquiera conscientes de ello.
De convertirse en sus primeros asesinos.


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