Musas
Todos soñamos con las
musas alguna vez.
Moviéndose ligeras y
acercándose a tocar.
Pero, ellas no existen.
Sólo habitan en la cabeza
de esos beodos.
Esos románticos las
imaginaron a su semejanza.
Igual que guardar pompas
de jabón en un cofre.
No son de verdad.
No están aquí.
El dolor, sí es real.
La frustración.
Lo que bombea tu sangre y
acelera tu respiración.
Eso que te hace llegar.
Lo que te hace sentir vivo.
Lo que te hace sentir vivo.
Tu necesidad de hacer algo mientras lo sigas estando.
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