Método
No dejes que se escape.
Que se desvanezca.
Que se desperdicie.
Apenas unas palabras.
Es suficiente.
No lo reescribas.
Ni lo pienses tanto.
Sólo hazlo.
Deja que salga.
Que suceda por sí solo.
Las hojas tiradas por el
suelo.
Y ellas jugando detrás.
Una se acerca y te muerde
la oreja.
Ahora, no puedes pararlo.
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