Más tarde o más temprano
Estás tan cansada como
yo.
Encolerizada.
Sé que no duermes bien
y no paras de comer.
Sé que gran parte de la
culpa es mía.
He vuelto a hacerlo.
Siempre, lo estropeo
todo.
O los mantengo lejos de
mí;
o, a los pocos que me
gustan de verdad,
les hago daño.
Me acerco tanto que no
los dejo respirar.
Los acabo maltratando.
Puede que sea porque odio
sentirme vulnerable.
No entiendo qué demonios
me pasa.
Y tienes razón en muchas
cosas.
No he sabido aceptar un “no”.
No te he dejado espacio.
Me he impacientado.
Pero, tú tampoco me lo
has puesto fácil.
Y sigo pensando lo mismo
que hace un mes.
O lo has endulzado todo
para no hacerme daño;
o tienes miedo.
No quieres sufrir.
No quieres ilusionarte
con nadie.
Ni dejarte llevar.
Siempre, retrocedes en el
último momento.
No quieres ni pensar en
no poder volver siquiera
a levantarte de la cama.
a levantarte de la cama.
Seguro que crees que yo te haré lo mismo.
De momento, tampoco te lo
he hecho pasar bien precisamente.
Pero, más tarde o más
temprano, tendremos que
enfrentarlo.
No podemos seguir
haciendo esto.
Oídos sordos.
Esconder la cabeza.
Evitarnos la mirada.
Y contar los minutos que
quedan para que se acabe el
martirio.
Prefiero mil veces que me
odies,
que me insultes,
que me grites
y que me golpees.
No opondré resistencia.
Cualquier cosa mejor que
esto.
Cualquier cosa mejor que
verte ahí aguantando.
Ni siquiera te has
atrevido a llorar de la rabia.
Lo que me destroza.
Pensar que puedes estar haciéndolo sola en tu cuarto.
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