sábado, 11 de noviembre de 2017


Más tarde o más temprano

Estás tan cansada como yo.
Encolerizada.
Sé que no duermes bien
y no paras de comer.

Sé que gran parte de la culpa es mía.
He vuelto a hacerlo.
Siempre, lo estropeo todo.

O los mantengo lejos de mí; 
o, a los pocos que me gustan de verdad,
les hago daño.

Me acerco tanto que no los dejo respirar.
Los acabo maltratando.
Puede que sea porque odio sentirme vulnerable.
No entiendo qué demonios me pasa.

Y tienes razón en muchas cosas.
No he sabido aceptar un “no”.
No te he dejado espacio.
Me he impacientado.

Pero, tú tampoco me lo has puesto fácil.
Y sigo pensando lo mismo que hace un mes.
O lo has endulzado todo para no hacerme daño;
o tienes miedo.

No quieres sufrir.
No quieres ilusionarte con nadie.
Ni dejarte llevar.
Siempre, retrocedes en el último momento.
No quieres ni pensar en no poder volver siquiera
a levantarte de la cama.
Seguro que crees que yo te haré lo mismo.
De momento, tampoco te lo he hecho pasar bien precisamente.

Pero, más tarde o más temprano, tendremos que enfrentarlo.
No podemos seguir haciendo esto.
Oídos sordos.
Esconder la cabeza.
Evitarnos la mirada.
Y contar los minutos que quedan para que se acabe el martirio.

Prefiero mil veces que me odies,
que me insultes,
que me grites
y que me golpees.
No opondré resistencia.
Cualquier cosa mejor que esto.

Cualquier cosa mejor que verte ahí aguantando.
Ni siquiera te has atrevido a llorar de la rabia.
Lo que me destroza.
Pensar que puedes estar haciéndolo sola en tu cuarto.


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