Mamá
Enséñame a poner la
lavadora.
A encender el fuego.
A decir ¡te quiero!
Dímelo otra vez.
Como cuando era pequeño.
Miénteme a conciencia.
Dime que siempre vas a
estar conmigo.
Que nunca te irás.
Que esta noche, cuando me
sumerja de nuevo
a sacar las perlas del
fondo,
tu reflejo estará allí.
Tu luz brillará y no
dejarás que me pierda por el camino.
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