¿Dónde estás?
Me acuerdo de aquel niño que madrugaba los
sábados.
Salía al pasillo de
puntillas para no hacer ruido.
La cocina olía a
mantequilla y mermelada.
El suelo estaba frío.
Iba descalzo.
Y al llegar al salón, cerraba
las puertas
para no molestar a los que dormían.
para no molestar a los que dormían.
Su momento favorito de la
semana.
Se sentaba y esperaba a que
llegasen los dibujos.
Me acuerdo de cómo se
reía.
Le encantaba pasar horas
solo jugando en su cuarto.
Y miraba sin
desconfianza.
No se pensaba las cosas
tanto.
Sé que no se ha ido.
Que está dentro en algún
lado.
Pero, no lo encuentro.
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