No, para mí
Hay que trabajarlos, me dice.
No, para mí.
Escribes y te olvidas.
Pasas al siguiente.
Seguro de que no ha llegado todavía.
Que vendrá.
Y así ocurre.
Aquí, vienen.
Son como ráfagas en la playa.
Cuando empiezo,
cuando me caliento,
es el puto desembarco de Normandía.
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