viernes, 9 de marzo de 2018


Cachopo asturiano

¡Vamos a por ello!, dice el camarero.
Y entre que viene, mi colega y yo empezamos.

Hablamos un poco de todo.
Hasta que llegamos ahí.

Me gusta lo que he leído.
Pero, todavía no lo he terminado.
Te diré algo más adelante.

Le pregunto cómo lo hace él.
Me dice que es aburrido.
Que lo que él hace es labor de escriba. 
No es arte como lo mío.

Yo no llamaría arte a lo que hago, colega.

Bueno...
En realidad, todo es arte.
Aunque, a muchos los irrite.

Claro que los irrita.
Ellos no quieren arte; quieren incunables.
Igual que en aquella de Minnelli.
El altar con las velas, 
la fotografía de su padre, 
el tocadiscos girando y
las botellas de vino vacías.

No sé...

Claro que lo sabes.
A los que no se puede contestar.
De los que no se puede dudar.
Como Miguel Ángel. 

Bueno...
Es que a muchos lo que les interesa es la decoración de interiores.

Se acerca el camarero.
¡Vamos a por ello!, dice.
Dejando caer nuestro segundo plato.

Nos reímos.
¡Qué momento tan cojonudo!
Ese último comentario...

Joder, ha estado sembrado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario