domingo, 21 de enero de 2018


¿Ves?

Se trata de esto.

No de descubrir el sentido de la existencia.
Ni de encontrar respuesta a esas malditas preguntas
(que nos atormentan).
Ni de hacer malabarismos con
las palabras,
la retórica y
el lenguaje.

Sólo hacerlo y ya está.
Es suficiente.
Sentirlo dentro.
Reaccionar a tiempo.
Dejarlo salir.
Dárselo a unos pocos.

Igual que tú acabas de hacer con ella, preciosa.
Para aflojarle el nudo del cuello y
que pueda respirar otra vez.

Al menos, intentarlo.


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