martes, 2 de enero de 2018


Una invitación

Lo invitaron a palacio.
Toda la aristocracia alrededor murmurando.
El rey coronado ocupaba su trono.
Con los estandartes detrás. 

Le anunciaron y le dieron la bienvenida.

Pero, se dejó el protocolo en los bolsillos.
Se quedó allí de pie.
Sin decir nada.
Con ojos altivos y gesto desafiante.

Deseando reunir el coraje para gritarlo.
Tú no eres mi rey.
Ni vosotros siquiera mis iguales.
No necesito vuestro permiso.
No os debo nada.
Las reverencias se las dejo a otros.

Como cabía esperar, lo expulsaron.
Y ya allí afuera, respiró de nuevo.


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