martes, 30 de enero de 2018


Una carta para mi suegra

Estas pocas palabras son para ti.

Todavía, no nos conocemos.
Pero, tienes que ser extraordinaria 
por lo que me ha contado.

No hemos tenido oportunidad aún.
De que tú me lo cuentes.
Y quiero saberlo.

Cómo fue aquel día.
Si estaba nublado...
Si hacía mucho calor...
Si ascendía desde el asfalto y
se colaba por la ventana del hospital...
El silencio cuando todo se calmó.
Cuando pasó.
Justo antes de llorar de felicidad.
Sobre todo, qué sentiste cuando se iluminó todo el cuarto.
Cuando ella se llevó todo el dolor.
Cuando viste asomar su carita y pusiste sus manos junto a las tuyas.

Sea cuando sea, no importa.
Tendremos tiempo de que me lo cuentes todo.
Tendré paciencia hasta entonces.

De lo que estoy seguro es de que yo no sabré.
No podré hacerlo nunca.
Agradecértelo lo suficiente.

Por haber traído a mi niña a la Tierra aquel 22 de agosto.


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