sábado, 4 de noviembre de 2017


Una cuenta pendiente

Ahora, os diré lo que aprendí de vosotros.

Me enseñasteis a agachar la cabeza.
A pasar desapercibido.
A no esperar gran cosa.
Me matasteis de aburrimiento.

Me aprendí vuestras mentiras.
Nunca hubo problema con eso.
Las memoricé pero no las hice mías.

Nunca me mostrasteis nada
que no fuese a ser evaluado y calificado más tarde.
Nunca me preguntasteis qué era lo que yo pensaba.
En aquellos cuestionarios, siempre eran las ideas de otros.
De los que ya estaban muertos.
A fin de cuentas, supongo que vosotros también lo estabais.

A vosotros, mediocres del mundo.
Que, en vuestras manos, dejan esos estúpidos las mentes de sus hijos.
A vosotros, no tengo nada que agradeceros.


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