Una cuenta pendiente
Ahora, os diré lo que
aprendí de vosotros.
Me enseñasteis a agachar
la cabeza.
A pasar desapercibido.
A no esperar gran cosa.
Me matasteis de
aburrimiento.
Me aprendí vuestras
mentiras.
Nunca hubo problema con eso.
Las memoricé pero no las hice mías.
Nunca me mostrasteis
nada
que no fuese a ser evaluado y calificado más tarde.
que no fuese a ser evaluado y calificado más tarde.
Nunca me preguntasteis qué
era lo que yo pensaba.
En aquellos cuestionarios, siempre eran las ideas de otros.
De los que ya estaban
muertos.
A fin de cuentas, supongo
que vosotros también lo estabais.
A vosotros, mediocres del
mundo.
Que, en vuestras manos,
dejan esos estúpidos las mentes de sus hijos.
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