viernes, 17 de noviembre de 2017


Sueño

Que encuentran otro de sus poemarios inéditos.
Debajo del inodoro.
Lo que escribía y leía cuando se sentaba allí.
Y no me importa si los ha copiado o robado de otro.
Mientras me hagan sentir lo mismo que los primeros.

Que el ave fénix vive en mi estómago.
Con sus garras clavadas en mí.
Y canta.
Responde por las llamas que suben por mi esófago.
Por las costras y el humo que sale de mi piel.
Él es quién lo hace regurgitar.
No la solitaria arrastrándose por mi intestino.
Chillando hambrienta.

Que me hundo en el culo de esta botella de cerveza.
Me asomo hacia dentro.
La espuma blanca llega a la costa.
Y ese amarillo denso como la pintura de Van Gogh.
Borracho y satisfecho.

Y sueño que, una mañana temprano,
mientras me corto las uñas; 
algo atraviesa mi cabeza.
Un relámpago en la oscuridad.
Corro a mi habitación y acaricio las teclas.
Entonces, pasa sin más.
El negro vuelve a seducir al blanco.
Con los ojos llorosos y la tripa rugiendo.
Todo se derrite y
me descuelgo de las manecillas del tiempo.


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