Sobre todo
Me encanta cómo hueles
y cómo me miras.
Me sé su nombre.
Los dos lo sabemos.
No hace falta ponerlo por
escrito.
Me encantan nuestras
discusiones
e incluso que me dejes
sin palabras.
Luego, me vuelve loco de
camino a casa.
Y, sobre todo,
me encanta el pequeño vals
de la muñeca.
Cuando la coges y
te la acercas a tu nariz
y a tu boca.
Que me llegue algo de tu
respiración a la piel.
Y, sobre todo,
la reacción de tus ojos
al acabar.
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