Si vas a pelear...
Asegúrate de elegir bien
a tu oponente.
Hazlo sólo con los más
fuertes.
Contra los que sabes que
no tienes ninguna oportunidad.
Así, cuando te destrocen,
cuando estés en el suelo
escupiendo sangre,
pensando que no podrás
volver a levantarte,
lo entenderás.
Ocurrirá sólo un instante
antes de incorporarte.
Preparado para recibir
más.
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