Nunca me
entusiasmaron
Empecé por leer
los remordimientos del
estudiante
y las memorias de la
prisión.
A Gógol, sólo lo
acaricié.
No me monté en el
carruaje fúnebre.
Mi padre me habló sobre
el vals de Shostakóvich.
Y recuerdo que les dije
que a Tolstói podían metérselo por ahí.
Tantos y tantos otros.
Ninguno excepto uno.
Ése que filmó al niño
corriendo sobre el agua.
Él, sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario