domingo, 26 de noviembre de 2017


Nunca me entusiasmaron

Empecé por leer
los remordimientos del estudiante
y las memorias de la prisión.

A Gógol, sólo lo acaricié.
No me monté en el carruaje fúnebre.

Mi padre me habló sobre el vals de Shostakóvich.

Y recuerdo que les dije que a Tolstói podían metérselo por ahí.

Tantos y tantos otros.
Ninguno excepto uno.
Ése que filmó al niño corriendo sobre el agua.

Él, sí.


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